Los sabores centenarios de Casa Madero



Elegir un buen vino es sumergirse en una travesía de sensaciones y de historia, que mientras más se conoce nos invita a descubrir los elementos que le dan forma. Para hablar de vinos hay que probarlos, dejarse seducir con el coqueteo de sus destellos violáceos, rosados o verdosos, para después sumergirse en un espacio íntimo donde el tiempo se detiene para sorprender a los sentidos.


No basta con probar las uvas para entenderlas, también es recomendable conocer la región del cual proviene, porque así como el proceso de crianza influye en el resultado final, el terroir es responsable de darle a las uvas características únicas e irrepetibles aún para la misma cepa.


Casa Madero es la primera y más antigua vinícola, que produce vinos reconocidos a nivel mundial, ubicada en Parras, Coahuila. La fascinante historia de la hacienda, su casco antiguo y la perfección del ambiente, conviven con los sabores de los vinos, que llenan el paladar de sensaciones y recuerdos.


El Casa Grande Cabernet Sauvignon se marida excelente con mole y adobos, así como con lasaña, quesos semimaduros, carnes frías y filete mignon, pero también con postres con chocolate semiamargo. En tanto, su vino blanco Casa Grande Chardonnay acompaña a las carnes blancas y salsas cremosas, así como chiles en nogada, sopa de cebolla y pavo relleno con frutos secos.


Su vino tinto Shiraz es ideal para maridar con platillos complejos, adobados y moles afrutados, así como el magret de pato, filete en salsa de champiñones, ternera con salsa de ciruela y enfrijoladas; así como el Cabernet Sauvignon, y el gran reserva.


El Casa Grande Chardonnay cuenta con gran expresión aromática de frutos como chabacano, manzana, almendras, pasas y piñones, resulta maravilloso junto a los chiles en nogada y pavo relleno con frutos secos. Su amplio final en boca, deja un agradable paso de especias y fruta deshidratada. Su rica textura en el paladar abraza los labios y recorre con calidez la boca, llenándola de un revoloteo de sabores y sensaciones.


El Casa Grande Chardonnay es un fresco vino blanco nombrado así en honor al casco de la hacienda. Su particularidad es que las uvas se cosechan de noche para maximizar la concentración de aromas. Después de pasar seis meses en barrica de roble francés, se obtiene un vino amarillo paja con tonos dorados, cargado de gran expresión aromática de frutos como chabacano, manzana, almendras, pasas, piñones, y con tonos de madera embebida con miel y vainilla. Su amplio final en boca, deja un agradable paso de especias y fruta deshidratada.


Los vinos de Casa Madero son el legado del trabajo de generaciones y de sus características inigualables del terroir, así como el trabajo de sus expertos enólogos que trabajan para crear vinos realmente sorprendentes.



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