Casa Madero y la Comida Mexicana




La gastronomía y los vinos son resultado de la curiosidad y de la observación, y no dejan de reinventarse y de sorprendernos. A diferencia de la comida, a los vinos los amamos no porque sean necesarios para la vida, sino simplemente por el placer que nos generan.


La combinación de comida y vino puede resultar mágica, y a pesar de que es una tarea que a primera vista es complicada, las combinaciones, si nos parecen apropiadas y armónicas, significa que son las ideales para nosotros. La regla de oro de algunas teorías de maridaje hoy en día es relativa a la geografía: “los vinos y comidas de una misma región siempre combinan bien”. Si nos basamos en ella los vinos de Casa Madero son los ideales para la rica comida mexicana.

Primera en muchos sentidos, Casa Madero ha sido la primera en México en obtener la Certificación ISO9001:2008 total en sus procesos en viñedo y bodega.


Casa Madero es pionera en certificar viñedos orgánicos en México, además de ser el viñedo orgánico más grande de México con 77 hectáreas de vid orgánica. Recibir este gran premio y la primer medalla Gran Oro para uno de sus vinos de Uva Orgánica, es el reconocimiento a su esfuerzo y pasión.


Casa Madero se ha posicionado como embajador internacional de los vinos mexicanos, que para Brandon Milmo significa decirle al mundo que en México hay buenos vinos, que compiten con cualquier otro. Por ello han cambiado su cultura interna y se dedican a elaborar productos que lo demuestran en competencias mundiales.


Todo comenzó en 1568 de forma casi accidental, cuando los primeros exploradores españoles en lugar de encontrar oro en el desierto descubrieron un oasis con manantiales de agua y vides silvestres, lugar que hoy conocemos como Valle de Parras, en Coahuila.


Entre sabores que inundan el paladar de sensaciones y recuerdos, los vinos de Casa Madero exaltan su sabor adquirido por las uvas con el romanticismo nostálgico que envuelve el casco de la hacienda.


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